Aquel que mira hacia afuera, sueña. Aquel que mira hacia adentro, despierta.
Carl Jung.
jueves, 10 de septiembre de 2009
El hombre en la montaña
Érase una vez que había un hombre sobre una elevada montaña. Tres viajeros que pasaban a lo lejos, se fijaron en él empezaron a discutir sobre él. Uno dijo:
-Probablemente ha perdido a su animal favorito.
-No, lo más seguro es que ande buscando a sus amigos –terció otro.
-Está ahí arriba para disfrutar del aire puro –dijo el tercero.
Los tres viajeros no pudieron ponerse de acuerdo y continuaron discutiendo hasta el momento en que llegaron a lo alto de la montaña.
Uno de ellos preguntó:
-Amigo que estás encima de esa montaña, ¿has perdido a tu animal favorito?
-No, señor; no lo he perdido.
El segundo también preguntó:
¿Has perdido algún amigo?
-No, señor, tampoco he perdido a amigo alguno.
El tercero acentuó:
-¿Estás aquí sólo para disfrutar del aire puro?
-No, señor.
-¿Entonces qué estás haciendo aquí, ya que has respondido negativamente a todas nuestras preguntas?
El hombre de la montaña respondió:
-Simplemente estoy aquí.
-Probablemente ha perdido a su animal favorito.
-No, lo más seguro es que ande buscando a sus amigos –terció otro.
-Está ahí arriba para disfrutar del aire puro –dijo el tercero.
Los tres viajeros no pudieron ponerse de acuerdo y continuaron discutiendo hasta el momento en que llegaron a lo alto de la montaña.
Uno de ellos preguntó:
-Amigo que estás encima de esa montaña, ¿has perdido a tu animal favorito?
-No, señor; no lo he perdido.
El segundo también preguntó:
¿Has perdido algún amigo?
-No, señor, tampoco he perdido a amigo alguno.
El tercero acentuó:
-¿Estás aquí sólo para disfrutar del aire puro?
-No, señor.
-¿Entonces qué estás haciendo aquí, ya que has respondido negativamente a todas nuestras preguntas?
El hombre de la montaña respondió:
-Simplemente estoy aquí.
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